an

lunes, 23 de febrero de 2015

EL DÍA QUE ME CONTARON QUE CERRASTE LOS OJOS (Epitafio premortem para mi amigo Zapata)

EL DÍA QUE ME CONTARON QUE CERRASTE LOS OJOS
(Epitafio premortem para mi amigo Zapata)

Cuando tú llegaste a este mundo, no se celebraron misas
ni tañeron los campanarios de las catedrales,
ni luego hubo recepciones con los altos dignatarios,
ni con obispos ni cardenales,
Pero ese día, el día en que naciste, volaron hasta tu ventana
todos los pajaritos de Chillán y comenzaron a cantar una canción de cuna inventada, mientras admiraban como te pegabas al pecho de tu mamá.

Nunca tuviste mucho, tu riqueza mayor era tener una enorme colección hermanos y tu infancia fueron los juegos más simples que ha creado el ser humano.
A veces las lágrimas te mojaron la cara oscura, a veces estallabas en risa jugando al pillar,
a veces un chaleco áspero y azul te abrigó y a veces el frío partió tus manos.
A veces llovió mucho y te impregnaste de olor a leña, a veces miraste las estrellas, las quilas y los largos mangos de las palas.

Llegaste a la gran ciudad como lo hacían todos los afuerinos, pobres y a trabajar duro.
Y de tanto trabajar tus muñecas se transformaron en dos yuntas de bueyes,
capaces de levantar casas, de hacer familias, de traer comida.
Recuerdo cuando hace poco me dijiste que te dolían.
Cuánta fuerza habrás hecho, hombre, que un día no te diste cuenta
y se te pasó ya la vida.

Ay, compadrito Zapata, digno de un palacio de cristal,
tus tijeras de hojalata me preguntan ¿dónde estás?
Tus herramientas calladas sollozan y se enfrían
como sabiendo que ya no las vas a volver a ocupar...

Y yo con los ojos callados, mejor no les digo na
porque de puro pensarlo me dan ganas de llorar.
Les digo que hoy te fuiste de vacaciones, que es un día de fiesta,
y que riéndote como un niño estampaste con pintura blanca
tu enorme mano en medio del azul de la bandera, sin saber ni sospechar
que tú mismo eres la estrella que adorna nuestra patria...

Ese día llegaste a tu casa, con la sonrisa en tu rostro tallada
y en tu cama cerraste los ojos y volviste lentamente a la nada.

No hay comentarios:

Publicar un comentario