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viernes, 13 de febrero de 2015

LA PELUQUERA

10 de julio de 2014

Recién vengo a cachar que esto, aunque sea muy añejo y anodino, lo tengo que contar a los cuatro vientos. El otro día fui a la peluquería, cosa rara en mi porque el pelo desde chico me lo corta mi mamá y gratis. Es más, no tenía peluquería adonde ir, por eso caminé desde la Plaza Egaña y me metí a la primera cosa que pareciera peluquería y que no fuera canina. Me recibe una señora que dijo tener sesenta pero "muy bien llevados" y no sé bien a qué se refería. 
-Hola, buenas tardes, ¿cuánto sale el corte de hombre?
Ahí comenzó a quedar todo mal. Me hizo pasar, me quizó la mochila porque se iba a llenar de pelo, me retó porque uno no debe preguntar cuánto valen las cosas, me retó porque no iba a la peluquería cada dos meses como se debe, me retó porque estaba quedando pelado, porque tenía el pelo graso, porque el corte eterno que me había hecho la Elbita era incompatible con la cara y más encima, me retó porque le pedí una tarjeta para venir nuevamente.
Sali medio tiritón de tanto reto, pero la vieja cortaba bien el pelo...

No entiendo nada.

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