an

viernes, 13 de febrero de 2015

LO QUE ES ESCRIBIR


16 de enero de 2015

Cada vez que termino de leer un buen libro la cabeza me hierve entera de pensamientos, reflexiones ocultas y alguno que otro monstruo abismal. Ayer fue el turno de HHhH de Laurent Binet, contando el atentado al jerarca nazi Heydrich en manos de la resistencia checa en 1942. Una magnífica pluma literaria, pero también una obra sembrada de horrores y muerte por doquier. Y eso fue peor, ya que, como se dice en buen chileno, quedé insondablemente cagao. Mi mente, durante toda la noche, proyectó cual diapositivas una serie de imágenes de mi vida, momentos, sensaciones y premoniciones que no me dejaron dormir como ciudadanano. En realidad sí dormí, pero como lo hacen los orates, en aquellas profundidades del alma que sólo algunos pocos han sobrevivido.
No tengo las suficientes palabras para escribirlo. Las pocas que tengo son peligrosas porque podrían escribir aquello que no quiero contar. Son un montón de hojas escondidas ya escritas y cientos de miles más que jamás escribiré. Tengo mil veces prohibido hablar de aquellas cosas.
A veces me desespero por esta situación y hoy amanecí desesperado, aunque es una desesperación demasiado agradable. El querer escribir de cosas y no poder hacerlo, o porque son humanamente indescriptibles, o, como bombas atómicas, porque es mejor nunca crearlas.

Les pido mil disculpas por inundar sus pantallas con estas vaguedades de vago, por favor no piensen que es egolatría o necesidad de aplausos. Solo es una necesidad, obscena por cierto, de desahogar aquellos pensamientos que no me dejan trabajar en paz. Y como definitivamente no podré escribirlos, aquí les va un bosquejo para tratar de explicar estos momentos raros.

No hay comentarios:

Publicar un comentario