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viernes, 13 de febrero de 2015

MUELA DEL JUICIO

22 de agosto de 2014

Cuando me estaban pinchando no dolió mucho. Los primeros tirones te hacen creer que será cosa fácil, indolora, pero cuando el galeno toma el alicate clásico, la cosa se pone ruda. Comenzó el terremoto, la cabeza zarandeando, mi última muela del juicio se defendía como un verdadero araucano. Sentía que la tenía agarrada al cerebro y que mi alma no la quería soltar. Hasta que fue el último aliento, mi alma la soltó, mi cerebro cedió y veo el alicate saliendo de mis fauces con una muela gigante y vascongada que realmente me hizo sentir orgullo. Le dije "hija mía" y luego perdí la conciencia...
El picante olor al amoniaco me trajo de regreso, el sol ampolleta del dentista era lo único incuestionablemente real. Todo lo demás ha sido como un sueño, donde las ráfagas de ciencia se cruzan con azules dragones mitológicos. Se fue mi muela del juicio querida con un trozo más de mis sesos (los otros se me hicieron mierda escuchando repetidamente Illapu y viendo el chavo). Cuando la pedí ya la habían arrojado a la basura, junto con mi última gotita de adolescencia...

Aclaraciones: 
-creo que él no era dentista, era un carnicero.
-en verdad sí era dentista, Rojas, y lo recomiendo.
-no me desmayé.
-SÍ me dolió el pinchazo.

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