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lunes, 25 de mayo de 2015

...CON VENTILADOR.

Robarle los huevos al águila. Tirarse el peo más arriba de la cintura. Más perdido que la guagua de la comedia. Ta más rayao que puerta de perrera. A este wn lo quieren más que dios pagano. Tirar mierda con ventilador. Para un británico de antigua cepa esto resulta imposible de comprender, nuestra cultura completa retratada en miles de dichos. Si los decimos a diario, algunos más que otros, en cada conversación, en cada pensamiento. Los british como mucho dirán, cuando no quieren opinar de un tema "oh, is not my cup of tea..."

Acá en Chile somos de dichos, porque hablamos hasta por los codos. Pero hay uno que me tiene intranquilo hace días. Cada vez que lo imagino termino riéndome solo, como tonto obvio, porque la gente de la micro mueve la cabeza y se tapa un ojo con la mano. Lo escribo en mi mente, tirar mierda con ventilador, como uno de esos regadores del pasto de las canchas que inundan en círculos los prados, pero que en vez de agua cristalina usan una caca feliz, como las divertidas plumas del interior de un cojín.

La risa es lo inicial, como cuando uno juega con un lactante al no-está...ahí-está. Después de visualizar personas con ventiladores ametralladoras, y reírme como un ahí-está, horribles dudas quedan en mi interior, tribulaciones que sólo podrán ser purgadas echándolas afuera. Me pregunto por gente que conozco, que incluso me caen muy bien, que andan todo el día con el ventilador en la mano, alegando que por ésto, que por lo de la tía, que no lo puedo entender, que me carga que...

Para qué hablar de cuándo me descubrí a mi mismo con un ventilador en la mano. Debe ser porque como profesor y habitual lector del cañón de largo alcance, andaba en el pasado preocupado por la sociedad chilena, siendo un testigo de las atrocidades de los oligarcas, de los grupos económicos. Hace poco vi algo escrito hace tres años por mi, en donde hacía zumbar a moros y cristianos por una rabia que ya ni siquiera recuerdo. Y me dí asco. No quiere decir que uno no pueda sentir enojo o manifestarlo cuando es necesario, pero al ver mis escritos de esos días, para adelante y para atrás, todo era un tirar mierda con ventilador. Quizá como ya no soy profesor, ni leo el Siglo, con una mueca en la cara siento que la sociedad chilena me importa menos que un cuesco de guinda y ya no tiro mierda con ventilador.

Vuelvo al presente, descubro otra cosa fundamental, dentro del ejército de dudas absurdas que ronda mis hemisferios cerebrales con respecto al dicho, y tiene que ver con la tecnología. ¿Cómo podrían haber tirado mierda con ventilador en la Colonia en Chile, o antes, en la España medieval, si no existían los ventiladores? Lo único que remotamente se les acercaba eran los abanicos cagones de las viejas, o las plumas de pavo real con que refrescaban a los faraones del antiguo Egipto cuando descansanban, follaban o comían, que era todo el santo día. Me imagino tomando un zurullo y con la otra mano batiendo rápidarápidarápidamente un abanico tratando de elevarlo, hasta el punto en que se movía un centímetro, caía de mi mano y aterrizaba justamente en mis zapatos, haciéndome enojar. ¿Es que antes la gente no echaba putiás? Quizás salían al patio a gritar, aunque bajito, porque si te escuchaba el cura de la parroquia podías tener enormes problemas. O quizá la gente era más abnegada, asumiendo que la vida era así nomás. Si así fuera, las ventajas de la Revolución Industrial trajeron consigo herramientas de doble filo que hoy nos están pasando la cuenta. Facebook, Twiter, y todos los grandes ventiladores gratuitos que nos permiten llegar lejos con nuestros pensamientos.

Voy a sobar mi bola de cristal para ver si algún día será cierto mi gran miedo. Existirá en el futuro, en todas las miles de universidades comerciales del país, una carrera profesional nueva. Licenciatura en Ciencias de la Expulsión Verbal, cuyo título profesional será el de Mierdista. Tal como hoy miles de locos de patio terminan siendo sicólogos, que a su vez profitan de otros miles de locos y neuróticos, habrá en nuestra sociedad miles de ociosos de mierda que estarán todo el día frente a su celular o computador, discutirán en cada comentario polémico, organizarán cruzadas medievales contra su demonio de turno, sin salir de su casa. El día que eso suceda, no es tan diferente al día que estamos pisando.


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