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viernes, 17 de julio de 2015

LOS DOS CUMPLEAÑOS

"El determinismo, en cambio, es concebir la vida como una sumatoria de causalidades que confluyen en un momento presente, e inmediatamente generan una multiplicidad de consecuencias que se abren, para juntarse nuevamente en otros presentes como causas y generar otras consecuencias. ¿Se fijan?"

El loco Díaz fue el culpable de haber sido profesor de historia. Recuerdo que ese primer día de clases, estuve a punto de regresar a Santiago y volver a intentarlo otra vez, al año siguiente. Y no era para menos, pues ese día lunes trece de marzo todos los mechones de la carrera comenzamos con una charla de uno de los octogenarios profesores titulares de mi Facultad, más desmotivante que juntarse a comentar los nuevos vestidos de la Vieja con las damas de honor de Cema Chile. Luego un desayuno, pobre como desayuno de universidad pública. Luego una clase de psicología, pero no de la psicología que merece reverencias, sino de aquella monserga terapéutica y posgradista que abunda en la actualidad. Para peor, la siguiente clase inaugural fue ver un profesor joven de geografía, que pedía disculpas por existir y no paraba de tiritar de nervios, mientras se formaba una pequeña pastita blanca de escupillo al lado de su boca seca de tanto balbucear. Hasta ahí todo iba mal. Pensaba que todo sería mediocre, tal como las salas viejas y llenas de moho. Yo me quería ir. 

Pero a las dos y media de la tarde, en la sala auditorio, escuché una voz cavernaria que salía de una cara horrenda y desdentada, sin más dientes que los que se cuentan con la mitad de una mano. Y supe que ahí estaba lo que andaba buscando. Podía perdonar todo lo anterior y todo lo malo que vendría de mi universidad fiscal, porque durante una hora y media los ochenta mechones escuchábamos con la boca abierta a ese sabio de la vieja Akademia griega, sin siquiera pestañar. Era el loco Díaz inaugurando su cátedra favorita: Culturas Antiguas. Él era el mayordomo de la casa del conocimiento, la obra del Supremo Arquitecto podía comenzar a ser develada. Todas las interrogantes existenciales, esas que me dejan lelo durante horas sin poder trabajar, ahora comenzaban a tener una orientación, una guía. Él fue la inauguración triunfal, que antecedió a los otros maestros.

"En cambio, en la tesis de la libertad, no existe una determinación causal que conduce al hombre. El presente de cada persona es la potencialidad de elegir... Esta mañana me pongo pantalones o si quiero salgo a poto pelao, y así me paso por la raja todo que ya estaba planeado de antemano. A menos que crea que incluso mi propia libertad responde a una causa determinante, en donde yo simplemente soy una marioneta, un gusano"-decía el Loco mientras recogía de un sorbete las babas que corrían por sus labios monstruosos.

Casi una década después no hay día que no añore estar nuevamente ahí, para comenzar otros cinco años de historia. Incluso en el mismo lugar, hasta con la misma gente. Porque las paradojas existenciales este último tiempo se han multiplicado al tal punto, que me he descubierto caminando sonámbulo a media noche por entre los pasillos del edificio mientras anoto, con mis dedos untados en saliva, símbolos del esperanto en boletas de supermercados.

Ese tiempo no volverá, porque quizá fue una causa que se hizo presente y generó toda una serie de consecuencias. Nunca podré preguntarle al Loco sobre mi tormento mental de turno. Lo he conceptualizado como los dos cumpleaños. Les recomiendo no continuar leyendo, a menos que quieran echar a correr al coliseo de sus mentes una bestia peor que un Celacanto antediluviano, que no los dejará dormir, ni caminar, ni rascarse la nariz y el ombligo en sus ratos de soledad penosa, esa cuando ven televisión derrumbados en su cama, rascándose los genitales, comiendo sucaritas y llorando.

Los dos cumpleaños es un descubrimiento atroz que oscureció mi vida hace pocos días. Todo comenzó a raíz de una hoja que cayó a mi lado mientras caminaba por Macul. Era de plátano oriental, y apenas me tocó el hombro fue como una varita mágica que me hizo retroceder más de veinte años, a ese día en que fuimos a comprar al Ekono unos helados para la once. ¿Cómo habrá sucedido todo esto? Si yo pasé por aquí, por esta misma vereda, y ni siquiera sospechaba que aquí cerquita conocería a mi mujer, que aquí formaría un hogar... Cuántas cosas he visto a diario, que han sido señales de algo que sucederá después y ni siquiera me doy cuenta. Seguí caminando y mientras veía 
cada piedra empolvada del pavimento, cada cáscara de plátano, cada cara gesticulando, sentía una desesperación tan grande por no saber qué iba a ocurrir en el futuro, siendo que había a mi alrededor un sinfín de señales que lo auguraban y que yo no sabía leer. 

Llegué a mi casa y estaba vacía. Miraba el techo, miraba las demás ventanas mientras todo oscurecía y el terror seguía ahí. Cuántas veces la misma abuela que vivía en ese lugar anteriormente miró ese pedacito del piso que está junto a la puerta de la cocina, sin siquiera sospechar que pronto estaría yo mismo parado ahí. Esa pobre vieja que vivió y murió sin tener una puta idea de quién sería yo, el próximo morador de su casa. 

Lo peor ocurrió cuando recordé que aun quedaba un poco de torta de mi cumpleaños. Abrí el refrigerador y ahí estaba, un poco dura por el frío y los días, pero tenía un gusto fenomenal. Aunque se había impregnado con el sabor de los cebollines que tenía a su lado, aun estaba dulce y muy rica. Pensaba en esa noche de mi cumpleaños, una noche feliz junto a mi familia. Pero luego, una vez que el plato llevaba vacío más de un cuarto de hora, recordé cuando Alicia conoció el día del no cumpleaños, y me aterroricé. Todos los días del año, desde el primero de enero hasta el treinta y uno de diciembre, exceptuando el once de junio, han sido días que he transcurrido muchas veces, año tras año, y sin saber que en uno de ellos, en algún tiempo próximo, estaré cerrando los ojos por última vez. Tantas veces pasé por ese segundo cumpleaños y nunca me di cuenta que ese mismo día me iba a morir. Y que a futuro algún sobrino quizá se lamente y diga "y pensar que un día como hoy se murió el csm de mi tío". Ese día mis sepultureros tendrán la información necesaria para tallar en mi lápida, que la imagino así:



Q.D.E.P

MELQUÍADES MUÑOZ MORALES 

Santiago 11/06/1983                   + Melipilla 14/08/2042

Buscado por Interpol como Porfíades Atroz Inmorales. 
Querido y buscado por sus sobrinos, hijos y esposa. 
Amante del Chavo del 8 y el vino.
Cuentero recordado.






Ahora, en cada despertar, miro el celular y veo la fecha. Me levanto y hago mi vida mirando cada detalle de la rutina, cada signo de la calle que me pueda dar una señal, alguna pista para saber si hoy es el día del segundo cumpleaños, del día de mi futura muerte, para saber si compro un pequeño pedazo de torta, una cerveza alemana, la más cara, y me pongo a celebrar.

Piense. Elija una fecha cualquiera. Mírela bien, siéntala. Porque quizá podría estar en el último día de su vida, pero algunos años antes. Su segundo cumpleaños



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