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jueves, 19 de noviembre de 2015

UN DÍA

Un día todo será diferente…
los aparatos de las televisiones se guardarán bajo los tejados, 
se desempolvarán las viejas galenas y oiremos radio teatros.
Volverán los juguetes de madera, los trenes geométricos, 
las cuerdas para saltar. 
Un día todos los niños tendrán canicas y mucho tiempo.
Leche tibia en la mañana.
Sus papás a su lado.

Un día todo será diferente,
cientos de toneladas de petróleo se hundirán nuevamente bajo la tierra,
la sabia de las hectáreas de bosques talados volverá a correr por las cortezas,
desechos y pañales, relaves de la minería, se tornarán en juncos verdes y camalotes
y regarán inmensas extensiones de cañas de maíz.
Un día las máquinas volverán a los talleres donde fueron creadas, 
como pidiendo una caricia después de tantos años rechinando en sus engranajes,
un día los inventores las tomarán entre sus manos y dirán entre lamentos
¿por dios, qué te han hecho? Si yo te hice para la felicidad de los pueblos...

Un día las personas irán a los museos a conocer los estreses y los relojes como cosas raras de un relicario,
llevarán a sus niños por quintas de recreo llenas de palmeras y tiovivos,
en las calles cientos de bicicletas en hileras serán veneradas como las vacas de Bombay.
Los casquillos y las ojivas serán bancos de las plazas de los barrios,
y tras los tanques los campesinos se reirán a carcajadas
al ver cómo esas enormes moles aprendieron a arar la tierra,
una nube de aviones ultrasónicos recorrerá los cielos como una bandada de pidenes
recolectando hasta la última gota de contaminación.
Los antiguos regimientos serán sedes universitarias,
el honorable Parlamento será un hospital comunitario,
los barrenderos y las temporeras serán catedráticos.
Las boticas en cadenas, cada una en sus esquinas, harán juguetes de pechblenda 
para los niños que se coman toda la comida.
Un ejército de cosas vivas, mujeres, hombres, especies, bichos, plantas, se saludarán cordiales por las avenidas domingueras y se tratarán como vecinos,
los abuelos en las plazas enseñarán a sus nietos a jugar a hacer círculos en la tierra con compases imaginarios.

Un día las noches serán serenas y sin miedo,
un día los niños de Hiroshima y de París y de Damasco dormirán plácidos
porque ya no habrá más hemorragias ni bombazos.
Un día las biblias hablarán de geometría,
y el único dogma será el ser humano,
un día todo será menos triste

un día cumpliremos el trazado.

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